Compartir

«Agonía del diálogo: qué podemos esperar de los artistas y sus obras»,
por Alberto Manguel

 


La verdadera Alicia, que de niña estuvo al cuidado de Lewis Carroll

Clarín — «Se rumorea que Cervantes mató a un hombre y prostituyó a sus hermanas. Séneca trabajó para el emperador Nerón. Shakespeare era un recaudador de impuestos despiadado y un evasor fiscal. Borges les dio la mano a Videla y Pinochet. Nabokov y Lewis Carroll presuntamente eran pedófilos. A Proust le gustaba torturar a las ratas. Virginia Woolf era una antisemita que le decía a su marido judío cuando sus padres iban a cenar: “¡Dales de comer a los judíos!”. Rimbaud fue (durante un breve lapso) comerciante de esclavos. Verlaine le dio una patada en el vientre a su esposa embarazada. Céline, Ezra Pound, Chesterton y T.S. Eliot eran explícitamente antisemitas. Y Châteaubriand, racista. Y mejor ni empecemos a hablar de Sade.

Pese a estas evidencias, los lectores de todos modos quieren creer que los creadores de obras esclarecedoras deben ser personas esclarecidas. Rara vez es así. En general, los escritores y los artistas son criaturas egoístas, codiciosas, despiadadas, envidiosas, coléricas y mezquinas, tal como la mayoría de nosotros, los seres humanos. Lo único que los distingue de sus hermanos corrientes es que, cuando los toca la gracia, son capaces de producir buen arte […]».

Leer el artículo del académico correspondiente Alberto Manguel publicado en Clarín el viernes 17 de julio.

 


ÍNDICE DE NOTICIAS DE ESTE NÚMERO


T. Sánchez de Bustamante 2663
C1425DVA - Buenos Aires
Argentina
Tel.: (011) 4802-7509 int. 5
boletindigital@aal.edu.ar
http://www.aal.edu.ar
Atención y venta de publicaciones: www.aal.edu.ar/shop2013/

   

Para suscribirse al BID, haga clic aquí

Periodicidad del BID: mensual
ISSN 2250-8600